Hola amigos,
Sólo para invitarlos a adquirir la cuarta y quinta entrega de la revista literaria "Dúnamis" en donde publican jóvenes autores peruanos (poetas, cuentistas, novelistas, entre otros). Quienes quieran adquirirla se pueden contactar con el director, Emanuel Silva, a los teléfonos: 628-3394/ 991-132-422, o al e-mail: dunamis2010@gmail.com.
Saludos!
Espacio en el cual compartiré reflexiones, sentimientos e ideas sobre temas diversos, para todos los gustos y escenarios.
sábado, 26 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Aquel y la noche
Solitario andaba el cuerpo menudo
dando tumbos como perdido en la noche
pensando tal vez en la dicha de aquél
que feliz era al lado de sus bienqueridos.
Caminaba vagando por las sombras,
pasando al lado de perros y vagabundos,
quienes dichosos se sentían de ser
lo que en su vida siempre anhelaron.
Deprimido por la mala suerte echada
a cuestas durante treinta años de vida,
y sin imaginar lo que se avecinaba,
paró su marcha a meditar con la luna.
Derrepente, el cuerpo cayó de golpe
al suelo frío de aquella triste avenida,
atravesado por una desenvainada arma
del iracundo sujeto que le gritó: ¡bribón!.
Yerto y tendido de bruces sangrando
sollozando por dentro su desgracia,
giró su débil rostro magullado y
a su verdugo infinitamente agradeció.
dando tumbos como perdido en la noche
pensando tal vez en la dicha de aquél
que feliz era al lado de sus bienqueridos.
Caminaba vagando por las sombras,
pasando al lado de perros y vagabundos,
quienes dichosos se sentían de ser
lo que en su vida siempre anhelaron.
Deprimido por la mala suerte echada
a cuestas durante treinta años de vida,
y sin imaginar lo que se avecinaba,
paró su marcha a meditar con la luna.
Derrepente, el cuerpo cayó de golpe
al suelo frío de aquella triste avenida,
atravesado por una desenvainada arma
del iracundo sujeto que le gritó: ¡bribón!.
Yerto y tendido de bruces sangrando
sollozando por dentro su desgracia,
giró su débil rostro magullado y
a su verdugo infinitamente agradeció.
Narmandeón
Inconmensurable dolor sienten los desdichados
de no poder ver las lúgubres agonías del ocaso,
al saberse desprotegidos por el Dios pagano
que cumplir no pudo con sus soldados.
Batallaron fuertemente contra el enemigo
creado por la fuerza de una vida llena de ira,
y que triunfó sobre los cadáveres yertos
de aquellos confiados al campo de la muerte.
No pudieron liberarse jamás de las cadenas
sangraron por sus múltiples heridas,
caminaron como ovejas de un rebaño
destinado a saciar la sed de venganza del tirano.
Empero, fueron aquellos quienes dieron vida
a la esperanza del pueblo venidero,
y forjaron con ahínco la nación conocida
por las futuras generaciones de guerreros.
de no poder ver las lúgubres agonías del ocaso,
al saberse desprotegidos por el Dios pagano
que cumplir no pudo con sus soldados.
Batallaron fuertemente contra el enemigo
creado por la fuerza de una vida llena de ira,
y que triunfó sobre los cadáveres yertos
de aquellos confiados al campo de la muerte.
No pudieron liberarse jamás de las cadenas
sangraron por sus múltiples heridas,
caminaron como ovejas de un rebaño
destinado a saciar la sed de venganza del tirano.
Empero, fueron aquellos quienes dieron vida
a la esperanza del pueblo venidero,
y forjaron con ahínco la nación conocida
por las futuras generaciones de guerreros.
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