jueves, 27 de enero de 2011

El último beso

Eran las seis y media de la tarde, la congestión en la avenida principal de aquel distrito era, como de costumbre, un caos, los agentes de tránsito intentaban poner orden con denodados esfuerzos en aquella ciudad donde ese caos era justamente el pan de cada día, ese caos que devoraba a todos esos ciudadanos que debían llevar a cabo sus labores cotidianas, tratando de poder hacer una vida digna, ganar un sueldo con el cual vivir y poder mantener a sus familias. “Es para tener un mejor futuro” – comentan algunos, “¿qué se puede hacer maestro?” – rezongan otros, “hay que darle nomas al trabajo, sino cómo…” finalizan resignados.

Joaquín, era un joven abogado egresado de una de las más prestigiosas universidades del país, y salió como de costumbre de aquella oficina sanisidrina en donde se encontraba aquel bufete de abogados en donde ejercía la profesión que tan dignamente estudió durante seis largos años, junto a esos compañeros de aula que jamás podría olvidar y que le enseñaron tanto dentro como fuera de las aulas de clase. Joaquín era un tipo espigado, de cabellos ondeados y de rostro ovalado, en donde se hallaban esos ojos color café que había heredado de su abuelo, de quien también heredó el nombre. Él era de aquellos muchachos extrovertidos, siempre presto a llevar el caso más complicado, aquel que nadie quería tener, ya sea porque no “tenía solución”, o porque simplemente demandaba demasiado esfuerzo y las dichosas horas extras impagas – como en todo centro de labores de ese país tan pintoresco en el cual le tocó nacer. Era además muy dedicado al arte, sobretodo a la pintura, solía organizar talleres  para compartir con sus “colegas” las últimas creaciones que pudieran habérseles ocurrido en la semana, o criticar de manera positiva – y otras veces no tan positiva, los últimos trabajos presentados en las galerías de arte de la ciudad. Era, en general, un joven con relativo éxito en todo lo que hacía, pero como no siempre se puede tener todo lo que se quiere, existía un ámbito antagónico en su vida, en el que se sentía sumamente desdichado por esa bendita timidez específica que le acompañó siempre: el amor.

Mientras se dirigía hacia su casa, ubicada a treinta minutos de su oficina, pensando en uno que otro tema banal, su celular vibró, al igual que su corazón, cuando vio el nombre de ella en ese mensaje que decía: “ya estoy al fin sola, te espero en el parque detrás de tu casa.” Él, detuvo por un momento su marcha, y pensó en lo mucho que había esperado ese mensaje, y sabía también que eso podría tener un doble significado, una respuesta a la pregunta que le había planteado la última vez que se encontraron en aquel mismo parque y en donde dejó claro que no iba a seguir con el juego que ella le había propuesto unos meses atrás, “te pido simplemente que tomes una decisión, no quiero presionarte, pero sabes bien que alguien puede salir dañado, así que hasta que no tomes una decisión, no te quiero volver a ver” – recuerda que fueron sus palabras. “Llego en treinta minutos, espérame por favor”, respondió el mensaje, y enrumbó nuevamente su camino pero esta vez con un destino distinto.

Durante el trayecto, no dejó de pensar en esos ojos que lo habían conquistado en aquella reunión, negros como las noches de invierno en el septentrión, y esa sonrisa que podía domar a cualquier fiera, incluso a la más salvaje, incluso a él.

Llegó en el tiempo pactado, y ella lo recibió con una sonrisa y un beso en la mejilla, señal para él de que la suerte estaba echada. “Hola, llegaste justo a tiempo, estaba por irme” – le dijo ella, más coqueta nunca, “pero si te dije que llegaba en treinta minutos y cumplí, mira tu celular si quieres” – respondió él aun atontado por esa sonrisa tan angelical. “Lo sé bobo, te estaba bromeando, nada se te puede decir a ti, ¿no muchachito?” – replicó ella, y agregó “bueno, tenemos una conversación pendiente, ¿cierto?, entonces… ¿a dónde vamos?”. “Vamos a mi departamento si gustas, pero antes necesito que esta conversación se torne algo más especial, acompáñame por favor al supermercado para comprar algo de tomar” – dijo el con cierto aire de melancolía, como sabiendo que ese era el final de la historia que había comenzado de una manera turbulenta exactamente hace seis meses. “Está bien, vamos” – sentenció ella, y se dirigieron al supermercado que se encontraba a tan solo cinco minutos de allí, comprando un vino de la más fina cosecha que pudo encontrar.

En el camino, ambos guardaron silencio, él por la timidez que sentía cada vez que estaba a su lado, ella porque al parecer aguardaba a que todo estuviese listo para poder decir lo que tenía que decir. Llegaron al departamento en el tiempo previsto, tomaron el ascensor hacia ese moderno pero modesto departamento del piso ocho, éste daba directamente a la sala de ese lugar tan acogedor, en donde ellos habían pasado noches apasionadas e intensas, de lujuria y amor. Ese lugar que era tan de ambos…

“Han pasado dos semanas desde la última vez que conversamos”, le dijo Joaquín mirándola tímidamente, con cierto temor de saber, casi de antemano, la respuesta que tanto esperaba, para bien o para mal. “Olvídate de eso por favor, pasemos este momento como si fuera el último, hazme el amor, poséeme, hazme olvidar que soy de otro” – repetía ella mientras se despojaba de sus prendas. “No, ¡detente! Necesitamos hablar…” – intentó decir él, pero no alcanzó a concluir la frase cuando quedó perplejo al ver ese cuerpo desnudo, perfecto, de formas angelicales y con esa fragancia que tanto la caracterizaba, fresca como los campos suizos en época de primavera y suave como la brisa matutina que acariciaba su rostro y le hacía recordar tanto a ella. Entonces él sucumbió a sus encantos y cumplió al pie de la letra todo lo que ella le pidió, su voz incontestable hizo de él un simple sirviente de esa diosa, su diosa.

Cuando aquel encuentro culminó, ambos se encontraban exhaustos y desnudos sobre la cama, única testigo de esos momentos tan íntimos que vivieron, él, en la infinita ternura que ella le provocaba, le dijo dulcemente al oído: “te siento tan mía, no podría vivir sin ti, ¿lo sabías? Te amo y ya no me importa nada”. “Nadie me hace más feliz que tu Joaquín, sino no me arriesgaría a que alguien se enterara de lo nuestro…” – dijo ella, quien acababa de encender un cigarrillo que había tomado momentos antes de la mesa de noche, “…pero esto ya no puede seguir, en tres semanas parto hacia los Estados Unidos con él para casarnos allá… espero que sepas comprender y que algún día perdonarme” – estas palabras acabaron con el corazón de Joaquín y serían éstas las que retumbarían en su cabeza por el resto de su vida…

Esa noche concluyó con un silencio fúnebre que se apoderó del departamento, el cual aún guardaba la fragancia de aquel encuentro que hubo esa noche. Ella se despidió de él con un beso tierno en la frente, él la abrazó y con lágrimas en los ojos le deseo lo mejor la acompañó hasta el ascensor en donde le robó el último beso, el de despedida, el más triste de todos.

El tiempo pasó, y Joaquín se convirtió en socio principal de una de las firmas más importantes del país, llegó a tener todo lo que cualquier mortal envidiaría: un auto, una casa grande en donde tenía un taller de pintura y en el cual dedicaba horas tras horas en retratar la imagen que aun guardaba en su memoria, tenia, en general una gran fama y una vida exitosa, mas infeliz.

Todas las noches cuando llega del trabajo, se sienta en su escritorio y observa en el bar que mandó a hacer el vino comprado que jamás tomó junto a la única mujer que amó con locura, y siente que, a pesar de todo, no pudo olvidarla. De ella no supo más, fue la decisión que tomó aquella noche y que mantiene hasta el día de hoy. El nunca le deseó mal a nadie y ella no podía ser la excepción, a pesar que probablemente se lo merecía, a pesar que ella no lo eligió y a pesar de que, cayendo en cuenta de todo lo sucedido, ella simplemente le mintió.  

miércoles, 19 de enero de 2011

En el día de mi cumpleaños, un homenaje a "Les Luthiers"

Hoy, 19 de enero de 2011, en plena celebración de mi cuarto de siglo de vida, rindo un pequeño pero significativo homenaje a quienes considero los mejores humoristas del siglo XX e inicios del XXI (no exagero)... Con ustedes: Les Luthiers.


Les Luthiers: Origen y Trayectoria (*)

A comienzos de los años 60, se desarrollaba en la Argentina una intensa actividad coral universitaria. Todos los años se realizaban festivales corales nacionales, cuya sede iba rotando entre distintas ciudades. Duraban una semana y representaban un importante acontecimiento cultural. 

En 1965, el joven arquitecto Gerardo Masana, quien cantaba en el coro de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, compuso la Cantata Modatón, cuya letra estaba basada en el prospecto de un laxante. 

La idea era estrenar esa obra en el encuentro que se realizaría ese año en la ciudad de Tucumán, como parte de las humoradas informales que solían hacer los estudiantes para amenizar el cierre de los festivales. Se trataba de divertir a la audiencia con la parodia de una cantata al estilo de Johann Sebastian Bach, interpretada por solistas, coro y una orquesta de exóticos instrumentos construidos por los mismos estudiantes. 

La Cantata Modatón –que más adelante pasaría a llamarse Laxatón- reunió por primera vez en un escenario a cinco futuros integrantes deLes Luthiers: Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna –de sólo 17 años- y Gerardo Masana, autor e impulsor del proyecto.

El éxito fue rotundo; nadie esperaba semejante despliegue de originalidad y talento en un festival amateur. La revista Confirmado publicó un artículo donde resaltó a la Cantata Laxatón como el hecho más destacado del festival. 

Poco después, un periodista les ofreció contactarlos con el dueño de un teatro para realizar una serie de funciones. Pero para eso, necesitaban un nombre. Optaron por I Musicisti, parodiando al conjunto barroco italiano I Musici.

¿Música? Sí, claro, fue el título del primer espectáculo de I Musicisti,estrenado en 1966. El mismo fue decisivo para que, poco después, el grupo pudiera ser aceptado en la programación del célebre Instituto Di Tella, un centro cultural de vanguardia cuyas obras, llamadas a revolucionar las concepciones artísticas de la época, causaban una gran polémica. 

El nuevo espectáculo se bautizó IMYLOH (I Musicisti y las óperas históricas). La repercusión fue notoria, tanto entre la crítica especializada como entre el público. Pero una serie de desacuerdos entre los integrantes del grupo, motivaron que en septiembre de 1967 Masana decidiera separarse, llevándose sus partituras y sus instrumentos. Inmediatamente se fueron con él Mundstock, Rabinovich y Maronna. Carlos Núñez Cortés se les sumaría un año y medio más tarde. 

Por sugerencia de Maronna, los “disidentes” adoptaron el nombre deLes Luthiers, y volvieron al Di Tella en noviembre de ese año, con el show Les Luthiers cuentan la ópera. 

A fines de 1969 se sumó al grupo Carlos López Puccio. Les Luthiersadquirió así su conformación definitiva, que sólo se vería alterada por el paso de Ernesto Acher (quien se incorporó en 1971 y se retiró en 1986) y el fallecimiento de Masana, en noviembre de 1973 (con tan solo 36 años), producto de una enfermedad terminal. 

Su desaparición fue un duro golpe para los luthiers. Hasta el día de hoy, en todos los programas de mano de los espectáculos del conjunto se lee: “Fundado por Gerardo Masana en 1967”.

Los años 70 fueron sumamente prolíficos para el conjunto: lanzaron cinco discos, presentaron diez espectáculos, y realizaron giras internacionales que los llevaron a Uruguay, Venezuela, España, México, Chile y Brasil, país en que presentaron un show traducido al portugués. 

Los logros continuaron durante los años 80. Les Luthiers siguió sumando países a sus giras, tales como Colombia, Paraguay, Perú, Cuba, Israel y Ecuador.

En esta década el conjunto realizó además tres funciones inolvidables. La primera (1980) tuvo lugar en el Lincoln Center de Nueva York, con un espectáculo traducido al inglés. 

La segunda –tal vez la más memorable- fue el 11 de agosto de 1986, día en que se presentaron en el Teatro Colón de Buenos Aires, uno de los grandes templos de la lírica mundial, lo que significó un importante reconocimiento a la trayectoria del grupo. Y dos años más tarde, el 26 de diciembre de 1988, con motivo de la celebración de los cinco años de la recuperación de la democracia en la Argentina, realizaron una actuación sobre un enorme escenario montado en las avenidas 9 de Julio y Libertador, ante más de 50.000 personas.

En 1995 asumió la representación del conjunto Lino Patalano, un reconocido productor artístico, manager de destacadas figuras, como el bailarín Julio Bocca y la actriz Norma Aleandro. Patalano dio un renovado impulso a la proyección internacional de Les Luthiers. Como consecuencia, el grupo intensificó sus giras por España y las principales capitales latinoamericanas.

El 21 de agosto de 2000 Les Luthiers volvió al Teatro Colón, con una función a beneficio del Collegium Musicum de Buenos Aires, acompañado por la Camerata Bariloche, con la que posteriormente presentaron otro espectáculo, El grosso concerto.

La abrumadora demanda de entradas de Les Luthiers en la Argentina hizo que en 2004, el conjunto buscara un lugar de mayores dimensiones para sus temporadas en Buenos Aires. Así, cambiaron al Teatro Coliseo, que fue su “sede” durante casi 30 años, por el Gran Rex, con capacidad para 3.300 espectadores (casi 1.500 más que el Coliseo). La reacción del público superó las expectativas: Ese año hicieron 43 funciones.

En enero de 2005, el grupo se presentó en el 45° Festival Nacional de Folclore de Cosquín, en la provincia argentina de Córdoba. Allí, 11.000 espectadores celebraron y aplaudieron el repertorio folclórico que Les Luthiers preparó para esa ocasión; fue otra función inolvidable para todos sus integrantes.


(*) Extraido de su pagina web: www.lesluthiers.com. 


Luego de esta pequeña biografía, presento algunos de los que considero sus mejores videos:


Encuentro en el Restaurante





La Tanda




Serenata Tímida (Canción Pusilánime)





Selección de Bailarines (Parte 1 y 2)








La bella y graciosa Moza





Les Luthiers - El Poeta y el Eco (Parte 1 y 2, esta segunda parte es simplemente genial)








El Dactilófono (Uno de los instrumentos creados por estos geniales Luthiers)





La Desafinaducha







El Nomeolbidet





La Mandocleta





P.S. 1: Todos los videos colgados han sido tomados de Youtube®. 
P.S. 2: Los derechos de autor en este blog se respetan.
P.S. 3: Son simplemente geniales!



miércoles, 12 de enero de 2011

Sweet 25...

Una cerveza enlatada en la mano izquierda (como buen zurdo terco), viendo un cigarrillo humeante al borde del cenicero, pensando en todo lo hecho por la vida y de lo orgulloso que me debería sentir por ello (aunque no lo crean, poco no es) a las 12 de la noche de un miércoles de enero, escuchando alguna canción antojada en ese exacto momento del universo videomusical llamado Youtube®... de esa manera, imagino (y planeo) el recibimiento de ese cuarto de siglo que ya viene pesando en mis espaldas. Veinticinco años nomás cholo, veinticinco años de compartir momentos con gente que ahora extrañas, veinticinco años de haber realizado y vivido las más increíbles (y porqué no estúpidas) aventuras de tu vida, veinticinco años de haber crecido en físico (y tal vez no en mente, a veces), académico y profesional, veinticinco años de tantas anécdotas, vivencias, recuerdos y experiencias (las más sublimes y las más perversas), veinticinco años de... de ser Yo mismo.

Es duro llegar a esa edad sin tener tantas preguntas en la cabeza: ¿dónde estaré en los próximos 10 años? ¿y en los próximos 15? ¿lograré conseguir los objetivos que me he trazado? ¿llegaré a ver a mis futuros (bien futuros) hijos crecer con un mundo en paz y sin necesidades? ¿habrá alguien en el mundo más jodido que yo? ¿me quedaré en Europa tanto como lo espero? ¿el Perú podrá, finalmente, llegar a un mundial de futbol? Son tantas preguntas, tantas respuestas en condicional, tantas ideas y ninguna respuesta existencial certera que pueda brindarme esa paz interior de la cual vengo teniendo tanta sed (al mismo estilo del buen "Cuto").

Creo que, sin embargo, la pregunta principal que ronda por mi cabeza en este exacto momento es (y la tercerizo): ¿Alguna vez se han preguntado cuánto puede llegarse a deprimir un hombre por cumplir años? Creo que para algunos hombres menopáusicos (curioso término aprendido de mi estimada Marina), el pasar la barrera de los veinte ya debió haberles significado uno que otro soponcio, pero a mí, sinceramente, esas cosas no me son tan propias (ni tampoco tan ajenas, claro está), tal vez lo que sí sienta (y probablemente con mayor intensidad en estos días cercanos) es una ligera decepción de mí mismo, decepción por no haber aprovechado ciertas oportunidades e incluso haber malgastado algunas otras (con las consecuencias que conocen algunos de mi círculo más cercano). Pero en general estoy seguro de haber vivido de la manera que quise y se me antojó. Al fin y al cabo, fue la manera más divertida en la que pude vivirla y la única que conocía, no?

Por otro lado, no comparto la idea que mientras más viejo te vuelvas más sabio serás, pero de lo que si estoy seguro es que cuando te encuentras ante una situación respecto de la cual ya has tenido cierta experiencia (directa o indirectamente), la buena cabeza que tengas te indicará que determinadas actitudes, emociones, y, en general, toda respuesta fisica y espiritual ya vivida y sentida contra ese estímulo no podrían ser del todo acertadas si las pretendes aplicar una otra vez, más aun cuando ya sabes que LA actitud que tuviste en ese momento dado te trajo malisimos resultados. Comparto en este punto, la moraleja que algún día me dió un buen amigo: intentar pasar una pared teniendo una puerta y no utilizándola por primera vez, es perdonable por el desconocimiento, la siguiente vez  es imperdonable por la necedad.

Finalmente, estoy casi convencido de que la naturaleza es sabia y el permitirnos envejecer todos los años un año más (por paradójico e incoherente que eso suene) es dado como una nueva oportunidad de ver y vivir la vida, de poder sentir, por ejemplo, la frangancia de una flor o el sabor del agua que tomamos. Oportunidades para vivir existen, y muchas, pero para vivirla de la manera cómo la querramos vivir sólo existe una, y es de la forma en la cual nosotros mismos la imaginemos y la volvamos realidad. Como dice nuestro buen amigo César Soto: "La vida no es probablemente la fiesta que esperábamos, pero mientras estemos aquí, sólo nos queda bailar".

Y bueno, feliz cumpleaños a mi, no?

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BONUS TRACK: Muchas gracias a todos por los saludos y buenos deseos de Navidad y Año Nuevo, he estado un tanto ocupado entre mis reconfortantes vacaciones en la muy linda ciudad de Estocolmo y mis exámenes finales restantes (a propósito de eso ¿a quién carajos se le ocurre programar exámenes después de las vacaciones por Dios Santo?), además, y con la sinceridad que me caracteriza, estuve con una flojera de la granputa. Pero ya me recuperé y seguiré posteando como todos los miércoles de este nuevo 2011. En verdad, espero que todos ustedes la hayan pasado tan bien como yo y que este nuevo año sea de muchos éxitos y progresos.


Como regalo atrasadito de Navidad les dejo este videito para que se diviertan un poco, refleja más o menos lo que pasó por mi cabeza cuando me encontré en las "cálidas" tierras nórdicas de Suecia.