Mi vida no es la misma si no puedo ver tus ojos bellos y profundos, sin sentir esa sonrisa que me alivia en los momentos injustos, sin embargo, puedo ser más bien cobarde, pues decir que te quiero no me permite el alma gritarte.
Eres mi diosa, mi musa, mi inspiración, eres el agua que apaga la sed que mi corazón lleva dentro, ya que desde que te conocí no puedo hacer otra cosa que pensarte, pues desde que te conocí supe que debí en ese instante, quererte.
Mujer, eres la diosa divina de mis aciagos sueños, eres la luz matutina que me da fuerzas en los días de invierno, pues se bien que a pesar de ser cobarde, debo callar este sentimiento para no importunarte.
Pero habrá un día en que lo deje todo, mi cobardía, mi timidez y mi vergüenza, para poder gritar, gritar desde muy dentro que eres mi vida, mi diosa, mi reina, la mujer con quien debo desposarme.
Y si acaso aquello no sucediera nunca, quiero que sepas que hubo un tonto enamorado alguna vez de ti, y que si el tiempo y esta realidad me hacen tener que despedirme, quiero que sepas que te ame, te ame con intensa fuerza de principio a fin.
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