martes, 11 de febrero de 2014

Un día cualquiera en el ciberespacio…

Ella: ¡Hola amigo!, ¿cómo has estado?
El: Bien amiga, y tú, ¿cómo has estado?
Ella: Pues bien, pasando la vida con los problemas de siempre, estudiando en la medida de lo posible ya que este año acabo la carrera y llevando todo con la monotonía que conoces, pero eso sí, extrañándote como no tienes idea.
El: (Toma un respiro profundo, sintiendo muy en el fondo que Ella no debió decir esas palabras) Ah, caramba.
(Un sepulcral silencio se apodera del clima)
 El: Y dime, ¿ya estás rindiendo las pruebas finales, o aun no?
Ella: Pues la verdad que no sé, entre el trabajo y los problemas me han quitado de la cabeza todo el sentido de responsabilidad, pero creo que el miércoles comenzaré los dichosos exámenes finales.
El: No me parece que andes dejando los estudios de lado, sabes perfectamente que ellos, tarde o temprano, podrán servirte de algo más que tener un simple cartón colgado en tu pared.
Ella: ¡Ay por Dios!, suenas como mi padre.
El: Es porque tal vez porque podría ser tu padre.
Ella: ¡Que ganas las tuyas de exagerar! Si apenas tienes 6 años más que yo. Si el idiota de mi enamorado me lleva como 9 años, y nadie dice nada. Bueno, en verdad, ex enamorado.
El: (Un tanto desconcertado por no saber ni que tenía que ver su enamorado aquí ni qué diablos responder) ¿Ex enamorado? Vaya, sí que me he perdido noticias desde que me fui.
Ella: Si pues, desde que te fuiste y me dejaste sola y abandonada en mi destino. ¡Cruel!
El: …
Ella: Claro pues, te deshiciste de tus obligaciones y huiste de mí.
El: En verdad no entiendo por qué me dices eso, además, no entiendo qué tiene que ver el hecho de que me haya ido con el tema de tu pareja o ex pareja, no sé.
Ella: Tiene mucho que ver, la última vez que nos encontramos, aquel día en que me recogiste después de haber estado con él pasando un tedioso día, me dijiste que, entre otras cosas, huías de la ciudad y de su gente… y pues, yo soy parte de la gente, ¿o no?
El: Graciosita eres.
Ella: Nomas un poquito.
El: Bueno, bueno cambiando de tema… ¿cómo está tu familia?
Ella: Bien, pero... ¿no te interesa saber por qué estoy sola?
El: No.
Ella: ¡Atorrante! ¿Tanto te ha cambiado ese nuevo mundo el sentimiento hacia mí?
El: (No ha cambiado absolutamente nada, te sigo queriendo con la misma intensidad que antes, no lo sientes, ¿acaso no te das cuenta?) Probablemente. Todo cambia querida amiga, la vida es en sí un movimiento constante de hechos y creo firmemente que lo que no funciono en su momento, no va a funcionar nunca. Además, no entiendo por qué es que tienes que volver sobre ese tema que ya estaba cerrado, mira cuánto tiempo ha pasado ya.
Ella: ¡No lo sé! Me siento sola, ya no es lo mismo sin ti.
El: (Intentando por todos los medios de no mandarla a la porra – léase, a la mierda) Pues sola no estás, tienes a tu familia, a tus amigos y amigas del instituto, no sé, tanta gente que conoces.
Ella: Pero… pero yo solo pienso en ti. No sabes cuánto extraño nuestras charlas y esas caminatas por el parque en donde nos besábamos a escondidas, haciendo de lo prohibido un reto.
El: (El estupor es inminente) Si pues, buenos tiempos, buenas charlas, no hay forma de negarlo…
Ella: Si, y las veces que venias por mí, desde tan lejos solo para verme…
El: (No aguantando más) ¿Se puede saber sinceramente por qué has venido con este tema?
Ella: ¡Porque te extraño!
El: (Ofuscado) ¡Vaya entonces que esperaste tiempo para entender que te quería de verdad! Sin embargo, lamento decirte que ya es tarde.
Ella: ¿Por qué?
El: Por dos motivos: el primero porque no pienso regresar a la ciudad nunca más y segundo porque estoy viviendo con mi novia.
Ella: (con la ironía que la caracteriza) ¡Felicitaciones! Pero sé con toda certeza que no durarás más de un año desde esta conversación.
El: Ja, ja, ja... ¿eres pitonisa?
Ella: (Con la confianza igual de grande que su ego sentenció) No, soy la dueña de lo que tú ya no puedes entregarle a nadie más: de tu corazón.
El: (tienes razón, me jodiste) Es lo que siempre admire de ti, tu buen sentido del humor, en fin, es tarde y tengo que irme, las obligaciones de futuro esposo no esperan. Fue un gusto el volver a hablar contigo… y no te preocupes que te mandaré los partes de mi boda.
Ella: Corrección querido, de nuestra boda.
El: (con lágrimas brotando de sus ojos, no sabiendo si son de alegría o nostalgia, tristeza o frustración, o quizá todo junto) Adiós.

Ella: Yo diría hasta pronto… 

viernes, 1 de marzo de 2013

Mujer real

Desearía poder decirte en este instante todo lo que por ti siento, desearía poder abrazarte y calmar esta angustia por la que estoy muriendo, sin embargo, puedo ser más bien cobarde, pues me siento incapaz de decirte lo mucho que quiero amarte.

Mi vida no es la misma si no puedo ver tus ojos bellos y profundos, sin sentir esa sonrisa que me alivia en los momentos injustos, sin embargo, puedo ser más bien cobarde, pues decir que te quiero no me permite el alma gritarte. 

Eres mi diosa, mi musa, mi inspiración, eres el agua que apaga la sed que mi corazón lleva dentro, ya que desde que te conocí no puedo hacer otra cosa que pensarte, pues desde que te conocí supe que debí en ese instante, quererte. 

Mujer, eres la diosa divina de mis aciagos sueños, eres la luz matutina que me da fuerzas en los días de invierno, pues se bien que a pesar de ser cobarde, debo callar este sentimiento para no importunarte.

Pero habrá un día en que lo deje todo, mi cobardía, mi timidez y mi vergüenza, para poder gritar, gritar desde muy dentro que eres mi vida, mi diosa, mi reina, la mujer con quien debo desposarme. 

Y si acaso aquello no sucediera nunca, quiero que sepas que hubo un tonto enamorado alguna vez de ti, y que si el tiempo y esta realidad me hacen tener que despedirme, quiero que sepas que te ame, te ame con intensa fuerza de principio a fin.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Cercado por tu mirada

El día aquél en el que pude observar la profundidad de tu mirar, no lo podré olvidar,
el día aquél que ha pasado hace mucho ya, no lo podré olvidar,
porque fuiste parte importante de mi vida y aún lo sigues siendo,
y al recordarte una lágrima por mi mejilla va cayendo.

Te extraño y lo sabes,
te busco y lo sabes,
y sabes también que te he encontrado,
y sabes también que te he amado.

Pero el destino es esquivo con este sentir,
porque me ha alejado otra vez de ti,
prometo, sin embargo, buscarte
y no dejar nunca, pero nunca, de amarte.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Revista Dúnamis 2011

Hola amigos,

Sólo para invitarlos a adquirir la cuarta y quinta entrega de la revista literaria "Dúnamis" en donde publican jóvenes autores peruanos (poetas, cuentistas, novelistas, entre otros). Quienes quieran adquirirla se pueden contactar con el director, Emanuel Silva, a los teléfonos: 628-3394/ 991-132-422, o al e-mail: dunamis2010@gmail.com.

Saludos!

lunes, 21 de noviembre de 2011

Aquel y la noche

Solitario andaba el cuerpo menudo 
dando tumbos como perdido en la noche
pensando tal vez en la dicha de aquél
que feliz era al lado de sus bienqueridos.

Caminaba vagando por las sombras,
pasando al lado de perros y vagabundos,
quienes dichosos se sentían de ser
lo que en su vida siempre anhelaron.

Deprimido por la mala suerte echada
a cuestas durante treinta años de vida,
y sin imaginar lo que se avecinaba,
paró su marcha a meditar con la luna.

Derrepente, el cuerpo cayó de golpe
al suelo frío de aquella triste avenida,
atravesado por una desenvainada arma
del iracundo sujeto que le gritó: ¡bribón!.

Yerto y tendido de bruces sangrando
sollozando por dentro su desgracia,
giró su débil rostro magullado y
a su verdugo infinitamente agradeció.

Narmandeón

Inconmensurable dolor sienten los desdichados
de no poder ver las lúgubres agonías del ocaso,
al saberse desprotegidos por el Dios pagano
que cumplir no pudo con sus soldados.

Batallaron fuertemente contra el enemigo
creado por la fuerza de una vida llena de ira,
y que triunfó sobre los cadáveres yertos
de aquellos confiados al campo de la muerte.

No pudieron liberarse jamás de las cadenas
sangraron por sus múltiples heridas,
caminaron como ovejas de un rebaño
destinado a saciar la sed de venganza del tirano.

Empero, fueron aquellos quienes dieron vida
a la esperanza del pueblo venidero,
y forjaron con ahínco la nación conocida
por las futuras generaciones de guerreros.

domingo, 26 de junio de 2011

Feliz día papá... Chacalón!

A propósito de la celebración del pasado domingo, día en que los padres son homenajeados (a veces injustamente), aprovecho para recordar el acercamiento de un aniversario más de la muerte del representante de uno de los géneros musicales más despreciados (tal vez por desconocimiento) en el Perú: la chicha. Así pues, hoy, 26 de junio, se celebran 17 años de la partida de un grande de los grandes, querido y respetado (sí, respetado) por la gran mayoría de sus seguidores, sus compañeros y amigos del medio musical. Me refiero al señor Lorenzo Palacios Quispe, más conocido como Chacalón.

Me confieso Chacalonero desde los 14 años de edad, y hasta ahora las canciones de Papá Chacalón hacen que me sienta orgulloso de mi patria y de su gente provinciana (término curioso porque resulta siendo que Lima también es "provincia"). Me siento orgulloso porque una sociedad provinciana tan particular como la nuestra es difícil de encontrar en algún lado. Una sociedad que, a pesar de ser sufrida, marginada y pobre (a pesar que AGP diga lo contrario), siempre tienen ganas de salir adelante, por más adversidades que les pueda presentar la vida. Y es justamente a eso que le cantaba el Ángel del Cerro San Cosme: al desamor, al desengaño, a la desigualdad, pero por sobretodo, a la esperanza (“… sólo tengo la esperanza, ay ay ay de progresar”, reza una de sus letras) de todo un pueblo que lo idolatraba y admiraba.

Proveniente de una familia numerosa, su vida fue como música, intensa y con sentimiento, compartiendo lo que un día no tuvo con sus vecinos, amigos y, en general, con todo aquel que lo necesitara. La mezquindad no era su característica, y más bien su amplia generosidad fue a mi entender lo que lo llevó a esforzarse al máximo para darle a su público lo mejor de sí y consecuentemente caer enfermo para luego morir. Así pues, aun enfermo, relatan los del círculo más cercano, no dejaba de pensar en el trabajo, pero no con el ánimo de lucro, sino para compartir su arte con ese pueblo provinciano, tan provinciano como él. Dejó un único heredero varón, José María, (su otro hijo, Satoche, fue asesinado en un lío con la Policía) a quien muy probablemente le quedó grande el nombre artístico y el apellido. Claro está que no fue su culpa, con 13 años, reemplazar a un titán como su padre no debe haber sido oficio fácil, además, el hecho que Dios no lo bendijera con una voz tan particular como la de su padre, es otro agravante que pesa sobre Chacalón Jr., quien hasta ahora se encuentra en el medio artístico.

Canciones como “María Teresa”, “Guardo mi lamento”, “Triste y Abandonado”, el celebérrimo “Muchacho Provinciano”, “Viento”, entre otras, forman parte de un repertorio hecho para un Perú de adentro, (como dirían coloquialmente de Viena…rriba del Cerro) que vino a conquistar la “capital”. La carpa Grau fue su Broadway, los obreros, trabajadoras de hogar y “faites” a granel su público delirante, los chuzos y el alcohol estaban siempre a la orden del día y las batallas campales eran de campeonato (bueno, así lo relataban los cronistas de la época). Sin embargo, durante el desarrollo del concierto, bastaba un solo “¡carajo!” bien puesto de don Lorenzo para apaciguar los efectos de los tragos espirituosos ingeridos en esos tonazos de antaño, porque lo respetaban, porque lo querían, porque era Chacalón.

Es así pues que solo me queda decirle Don Lorenzo, que si bien ya no está más físicamente entre nosotros, su espíritu, su legado y su historia siempre formarán parte de la gran leyenda que es usted.

Gracias por todo, Papá… Chacalón!

P.S. Les dejo un video en vivo. Uno de los pocos que están como registro imborrable de su arte.